Una noche de extrema violencia se desató en Rafael Castillo, cuando una banda de asaltantes armados emboscó salvajemente a una pareja para arrebatarle su auto, sin sospechar el desenlace letal que les esperaba. Cuatro ladrones armados rodearon un Volkswagen Fox para perpetrar el robo; las víctimas eran dos oficiales de civil que se encontraban de franco de servicio. Al darse a conocer como efectivos policiales, se desató un feroz tiroteo a quemarropa que estremeció a todo el vecindario. Tres de los asaltantes murieron en el lugar tras recibir impactos de bala, mientras que el cuarto delincuente fue acorralado y terminó tras las rejas.





