la joven de 26 años que fue asesinada de más de 10 puñaladas y un corte en el cuello en el barrio de La Unión, en Ezeiza. El hombre de 22 años fue identificado a través de las cámaras de seguridad de la zona que lo ubican a pocos metros de la víctima minutos antes del crimen.
El lunes por la madrugada, la UFI Nº3 a cargo de la fiscal María Lorena González y especializada en violencia de género ya había recaratulado la causa como “femicidio” y ordenó la detención del principal sospechoso.
La Policía realizó un registro del domicilio del agresor, identificado con las iniciales N.L.D.H., y se le incautó las prendas de vestir utilizadas en el hecho, que estaban recién lavadas, una bermuda azul y una remera negra, unas zapatillas negras con manchas de sangre y hasta el arma utilizada.
Además, el joven poseía una colección de cuchillos, por lo que se presume que el móvil del crimen fue una mera cuestión de placer, ya que hasta el momento no se comprobó ninguna conexión con la víctima.
De acuerdo al informe médico, la víctima sufrió heridas de arma blanca en su espalda, cuello y nuca. Otra de las cámaras de seguridad de la zona, según consignaron las autoridades, también captó una secuencia de gritos de auxilio, presumiblemente atribuidos a la joven.
Al momento de realizar las pericias de las pertenencias de la joven, se detectó el faltante del celular que llevaba la víctima. Cuando los agentes realizaron la búsqueda por geolocalización en el teléfono iPhone, la señal reportaba su ubicación en la Base de Salud Nº4 de Ezeiza.
Finalmente, fue encontrado oculto en un arbusto cercano a la ambulancia que la asistió en primera instancia. Tras ello las autoridades detuvieron a la enfermera de 54 años que acompañó a la médica en la ambulancia del SAME, y que asistió en primera instancia a la víctima, ya sin signos vitales. Se comprobó que ella fue quien robó el teléfono de la víctima.

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