El volcán Anak Krakatoa, en Indonesia, mantiene una intensa fase eruptiva que comenzó el pasado fin de semana y continúa generando estragos en el país. Aunque las autoridades confirmaron que este martes no se registró una explosión masiva o catastrófica, la actividad continua de los días previos expulsó enormes columnas de ceniza y lava que paralizaron gran parte de la región.
La emergencia volcánica obligó a las autoridades a decretar el cierre preventivo de ocho aeropuertos comerciales, entre ellos el de mayor importancia del país: el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta, ubicado en Yakarta.
El impacto en la conectividad es histórico. Hasta el momento, la crisis afectó a más de 270.000 pasajeros debido a la masiva cancelación y reprogramación de unos 2.300 vuelos, tanto nacionales como internacionales, dejando a miles de personas varadas en las terminales aéreas.
Ante la densa nube de ceniza que cubre las zonas afectadas y el inminente riesgo para la salud respiratoria, varias provincias decidieron suspender las clases presenciales y pasar al sistema de educación a distancia para proteger a los estudiantes.
Por su parte, las agencias de vulcanología locales mantienen una estricta zona de exclusión y una vigilancia permanente alrededor del cráter ante el peligro latente de nuevas y más violentas explosiones. Afortunadamente, pese a la magnitud del fenómeno, los organismos de emergencia confirmaron que hasta el momento no se registran víctimas fatales ni personas heridas.







