De acuerdo a los primeros datos aportados por la Justicia, los sospechosos le habrían pedido al eclesiástico la suma de $ 50.000, ya que de no hacerlo, planeaban difundir supuestos videos y fotos de él en fiestas íntimas donde se consumía drogas.

La aprehensión de los tres delincuentes ocurrió luego de que los agentes fueran alertaron por el propio cura sobre el intento de extorsión. Ante esto, desde la fuerza armaron un plan y le solicitaron al sacerdote fingir un encuentro con estas personas para depositarle el dinero. Se informó, además, que ya le había dado previamente $ 10.000.

Siempre de acurdo a los datos aportados por la Justicia, el encuentro se dio en un bar de la capital, donde policías disfrazados esperaban el momento. Fue allí cuando pudieron dar con los extorsionistas, que fueron sorprendidos por miembros de la fuerza policial.

Por editorial

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