La repugnancia política de los seres oscuros sale a flote en las campañas electorales.
En plena campaña electoral salen a flote las virtudes y bajezas de cada candidato, pero algunos superaron los límites, proyectando sus frustraciones utilizando una tragedia familiar como un instrumento para la campaña política.
Es el caso de algunos/as militantes y candidatos/as que salieron en redes a hablar sobre los casos de suicidio con una extrema demostración de ignorancia, apatía, inmoralidad, tratando de desviar culpabilidades hacia sectores contrincantes, pero no se dan cuenta que son actitudes como estas las que están involucradas en casos semejantes. Hablan de salud mental careciendo de la propia, creyendo que son expertos por googlear cuatro frases armadas.
No tienen idea de las legislaciones, muchas de ellas llevadas adelante por su propio sector político, no conocen el trasfondo social – cultural que hay detrás de las depresiones, adicciones o brotes psicóticos, dirigiendo la culpa al estado sin hacerse cargo del rol que les toca por que el estado somos todos.
La repugnancia de habladores que mientras hablan de falta de recursos para atender la salud mental, se dedicaban a realizar asignaciones de discapacidad truchas, comprando estudios médicos para hacer pasar por discapacitados a sus propios militantes. Quebraron económicamente un país generando el peor movimiento WOKE que creo la decadencia cultural más grande de la historia.
Quienes son para hablar de las tragedias familiares, para hablar de culpables, para tocar temas tan académicos como lo que refiere a conductas humanas y salud mental. Estas personas no merecen el voto, no merecen la atención, caen en la peor de las bajezas por un LIKE, no tienen nada propio que ofrecer por eso se convierten es charlatanes electorales.
Si tanto saben sobre salud mental, comiencen por tratar sus propias adicciones.