Ocurrió en la comunidad de Cupissura, en el límite entre los municipios de Caaporã y Alhandra, en el estado de Paraíba, Brasil.
El martes 19 de mayo de 2026, un bebé recién nacido fue rescatado con vida tras haber sido abandonado en el espacio estrecho entre las paredes de dos casas, aunque lamentablemente falleció al día siguiente en el hospital.
Los vecinos escucharon llantos que inicialmente confundieron con los de un animal atrapado. Al revisar con una escalera, descubrieron al lactante.
Para poder sacarlo del hueco de la construcción, los residentes tuvieron que romper parte de un muro de ladrillos.
El Servicio Móvil de Atención de Emergencias (SAMU) informó que el bebé era prematuro, presentaba hipotermia grave, tenía heridas en el tórax y aún conservaba la placenta adherida.
Tras recibir los primeros auxilios, fue trasladado en helicóptero al Hospital de Emergencia y Trauma de João Pessoa. A pesar de los esfuerzos médicos, el pequeño murió la mañana del miércoles 20 de mayo.
La Policía Civil de Paraíba identificó a la madre, una adolescente de 17 años que había ocultado su embarazo a su entorno familiar. El caso se mantiene bajo una investigación penal activa.
