A pesar de que la gestión se renovó con alguien que ya conocía los números, al parecer la cosa no es tan fácil cuando hay que esta al frente de la gestión.
Sin dudas la crisis se hizo notar en la pasada edición de los carnavales de la Colonia; aun así, no se esperaba que los problemas económicos llegaran a tener tal dimensión que le ocasionara el incumplimiento de compromisos financieros y políticos, relegando las promesas de campaña, bajo la bandera de que EL PAIS ESTA MAL, NOSOTROS ESTAMOS MAL.
Teniendo en cuenta que la actual Intendente estaba a cargo de la cartera económica de la gestión anterior, por lo visto no supo hacer bien los números como para asumir compromisos que luego llega a no cumplir.
No se ve que el ajuste se aplique a amigos de la gestión, siendo selectivos en el cumplimiento de algunos acuerdos con unos y aplicando la crisis a otros. Otro político mal asesorado o sin libertad de poder.
Justamente es en la crisis donde se pueden evaluar las capacidades de los funcionarios, algunos que en pocos días de asumir cayeron bajo el síndrome de Hubris, siendo perritos falderos del poder, corriendo detrás de la foto, en lugar de solucionar las cuestiones de fondo. ¿Sera que tienen la capacidad para solucionar las cuestiones económicas o están esperando que la solución se las traiga el Gobierno Provincial? En ese caso, no se necesita un intendente sino un simple mensajero.

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