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"Dejó de ser mi papá cuando empezó a violarme"

Los ataques comenzaron a los 11 y a los 16 quedó embarazada. A los 23 lo denunció. Cinco años después, su padre recibió una pena de 9 años de prisión en Neuquen.

"Yo en ese momento no sabía si estaba bien, si estaba mal. ¿Qué me pasa? ¿Qué está haciendo? Yo sentía rechazo. Al pasar el tiempo esto se convirtió como en una naturaleza de lo que iba a pasar en la casa, se naturalizó. Como que era algo que tenía que pasar. Yo después me escondía a llorar. Me decía: '¿Por qué me pasa esto?'". Así comienza el relato, crudo, de una joven neuquina de 28 años a la que su padre comenzó a violar a los 11. A los 16, la dejó embarazada. 

"Amo a mi hijo", afirma en una entrevista con LM Neuquén. Lo repetirá varias veces. Es que ese hombre, que acaba de ser condenado a 9 años de prisión, quería obligarla a abortar. Le permitió seguir adelante con el embarazo, pero con una condición. Que escondiera la panza y se inventara la historia de un "noviecieto" que no se quiso hacer cargo.

Fueron 10 años de sometimiento sexual por parte del hombre que debía cuidarla. Cuando pudo hablar, tuvo que esperar cinco años para que se haga Justicia. 

“Dejó de ser mi papá cuando comenzó a violarme”, sigue la joven en su relato. Los abusos comenzaron en quinto grado. “Sentía rechazo y vergüenza de mí. No me gustaba lo que me hacía, no entendía. Antes no les explicaban a los niños qué es un abuso.” Luego el calvario se naturalizó.

Su hermanito, de entonces 9 años, lo vio abusando de ella en dos oportunidades. A los 12, ese nene se ahorcó en el bañó. Ella lo encontró. 

“Era algo que tenía que pasar. Yo me sentía mal todo el tiempo, me escondía a llorar”, siguió. Su padre -describe- la trataba como "su señora". Sin una madre presente, a los 11, ella fue obligada a cumplir el rol de "la mujer de la casa". En todos los planos.

“Yo le cocinaba, le lavaba la ropa, planchaba, limpiaba, todo siendo adolescente", asegura. Precisamente, a los 16, fue cuando en la salita de barrio le dijeron: "Nena, estás embarazada". 

“Me quería morir, me pegaba en la panza”, sostuvo. Cuando se lo contó al padre, el panorama empeoró. "Me pidió que abortara". También intentó suicidarse.

Asustada por las consecuencias de que otros notaran su panza y empezaran las preguntas, se recluyó. “No salía de mi casa. A mi amiga le dije que era de un chico con el que había estado una vez. Me daba vergüenza.” Tras el parto, entendió que debía proteger al bebé de su padre. “Mi hijo es un ángel que ha venido a salvarme”, aseguró.

Creyó que la llegada de un nieto -que en realidad era un hijo- podía cambiar la mente de su abusador. Pero las violaciones persistieron. “Me resistía, me agarraba a las piñas. Le decía: ‘¿cómo podés hacerme esto? Un padre no les hace esto a sus hijos’”.

Fue a los 21 años, gracias a un trabajo fijo y a un novio que la apoyó, logró salir de esa casa. La verdadera paternidad del nene fue un secreto hasta este año, cuando cumplió 23 y una amiga la acompañó a denunciar a su padre en la comisaría. 

Aunque, como asegura, “estaban todas las pruebas"-el ADN que decía que era el nene era hijo de él-, recién en enero de este año, tras presentarse en la fiscalía, los plazos judiciales se aceleraron. Tras su captura, por motivos de salud tuvo el beneficio de la prisión domiciliaria. 

En marzo, el hombre confesó lo que le había hecho vivir a su hija. Este lunes, la Justicia de Neuquén lo condenó a 9 años de prisión efectiva por el delito de "abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado, por el vínculo y por la convivencia". La fiscalía había pedido 10. 

“Antes no se por qué no se hizo nada. Recién ahora siento tranquilidad en mi corazón. Las heridas nunca se van a ir, eso siempre me va a acompañar, pero hoy puedo decir que se hizo justicia”, cerró la joven en la entrevista. Desde hace unos meses su hijo sabe que su abuelo en realidad es su padre.

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