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Madre violada por su hijo: "Ruego todas las noches morirme"

Carina Ortega fue abusada en enero de este año por su hijo Maximiliano, que sufre de esquizofrenia, en un barrio pobre de la periferia de Salta capital. El machismo del sistema en un testimonio desgarrador: "La única que siempre lo cuidó fui yo".

Carina Ortega sabía que su hijo Maximiliano era violento con las mujeres. Nunca imaginó que podía violarla. Un hijo que viola a su madre no entra en la cabeza de nadie. En la de Carina tampoco.

Carina tiene los ojos hinchados de tanto llorar en su casa del barrio El Palenque en la zona sudeste de Salta capital, camino a la Ruta 26, mientras intenta contener el llanto para contar su historia. Aprieta los puños, se muerde los labios, le duele el cuerpo. Siente el abandono del Estado, de las organizaciones de asistencia a las que acudió, de su familia: nadie la escuchó. Sabía que se enfrentaba a una bomba de tiempo. Está desconsolada, no sabe qué hacer, se sienta y piensa en esa noche, mientras su cuerpo es consumido por una artrosis, a sus 42 años de edad.

El camino hasta llegar al violento episodio es largo y deja exhibida la vulnerabilidad que enfrentan las mujeres de bajos recursos de la periferia de Salta. El machismo de su pareja, el machismo del sistema estatal, marcan la historia de Ortega desde el comienzo.

Carina asegura a Infobae: "Cuando mi hijo tenía ocho años, mi ex me lo quitó. Se lo llevó a vivir con él para criarlo porque decía que era su único varón. Cuando fuimos a la Justicia me argumentaron que yo no era solvente para criarlo por mi trabajo de empleada doméstica, pero si su padre. A pesar de eso yo nunca lo dejé, desde ese día hice de todo para recuperarlo". Carina mira al piso y recuerda con nostalgia al niño que fue: "Su mirada era clara, llena de amor, era buenito y educado mi hijito", dice, y rompe en llanto nuevamente.

A los diez años, Maximiliano conoció las drogas en el barrio El Palenque. A pesar de que su madre hizo varios intentos para recuperarlo fue un camino sin retorno: "Tenía 11 años y andaba a las 4 de la mañana por la calle. Cuando le pregunté a mi ex por qué dejaba que ande a esa hora solito me decía que él lo estaba criando para que sea bien hombre y libre. Yo seguía pidiendo que me lo restituyan, que lo iba a cuidar, pero me ponían trabas y papeleos".

En la adolescencia de Maximiliano ya se evidenciaban rasgos de violencia, primero hacia sus compañeros del colegio. Tras recuperar la custodia, Carina lo llevó un psicólogo. En 2014, su hijo fue diagnosticado con esquizofrenia psicótica. Maximiliano tenía 17 años. Ya nada fue igual.

"Todo se volvió incontrolable, él empezó a consumir pasta base, cada vez se puso más violento y robaba. Se golpeaba a él mismo, le pegaba piñas a la pared, decía que le estaba pegando a personas, que veía gente muerta" cuenta Carina.

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