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“Nunca antes una crisis puso en riesgo la continuidad de la fábrica en Goya”

Con 37 años de antigüe­dad en la planta y toda una historia familiar arraigada al lugar, Hugo Demarchy tra­baja en el sector de produc­ción de la fábrica tabacalera Massalin Particulares de la ciudad de Goya desde el año 1983.

Su padre, su madre y otros familiares también pa­saron por la planta de ciga­rrillos; algunos se jubilaron allí, otros se dedicaron a otra actividad, pero lo cierto es que Hugo hoy batalla junto a más de 200 compañeros para evitar que la fábrica de cigarrillos baje sus persianas y abandone la segunda ciu­dad de la provincia.

Los tra­bajadores activan la medida de protesta contra el cierre diariamente, de manera pa­cífica, y no bajan los brazos ni pierden las esperanzas de que la situación cambie y la industria tabacalera siga haciendo humo en Goya por varios años más.

La noticia del cierre de la fábrica se conoció oficial­mente hace 11 días, pero hasta el momento una con­ciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Traba­jo de Nación la frenó. Sin embargo, la angustia que atraviesan los empleados es interminable y la vigilia frente a la fábrica continúa, ya que la preocupación por perder sus fuentes labora­les “nos tiene en una agonía constante”, tal lo reflejó De­marchy. “En todos los años que llevo trabajando en la fábrica hubo crisis dentro de la planta, como en cual­quier empresa, pero esta es la primera vez que hay un anuncio inminente de que la fábrica cerrará sus puer­tas en Goya”, admitió Hugo Demarchy en una entrevista.

El operario hizo fuerte hincapié en que la crisis que envuelve a la fábrica ocurrió porque, además de estar en juego fuertes intereses eco­nómicos, “inciden varios factores, como la merma en las ventas por la desleal lu­cha antitabaco. Son varias cosas, también están taba­caleras como Sarandí, de Buenos Aires, que vende el cigarrillo a mitad de precio de lo que vale en el nues­tro. Goya estaba catalogada como una de las principales productoras de cigarrillo a nivel internacional, pero con esta crisis no sé en qué lugar quedamos ahora”. Demarchy, en un diálogo abierto con este matutino, respondió:

—¿Desde qué año traba­ja en la fábrica?

—Hace 37 años que tra­bajo en la planta, ingresé cuando tenía 19 años. Ter­miné el secundario, esperé un año para el sorteo de la colimba y no ingresé porque tuve número bajo, también zafé de Malvinas, soy clase 1963. Luego entré a trabajar a la planta, en ese entonces se llamaba Resma, era una empresa alemana. Primero la fábrica fue goyana, de la familia Pando, después ven­dieron a la empresa alemana que producía el cigarrillo R6, es como decir hoy Marlboro. Me recorrí todas las máqui­nas de cigarrillos en el 83. Después, en el 86 pasé a la planta industrializadora de cigarrillos, siempre en la misma empresa, después ya pasó a ser Massalin Particu­lares (multinacional Philips Morris).

—¿Cómo ingresó a la fá­brica?

—Soy nacido y criado en Goya. Mi viejo trabajaba en la planta, casi toda la fami­lia, mis dos tías, mi mamá. Mi padre era jefe de Man­tenimiento de allí. Una sola de mis tías se jubiló, los de­más salieron y se dedicaron a otra cosa, pero mi familia está muy ligada a la fábri­ca y esto que está pasando nos golpea a todos. Estamos viviendo una agonía cons­tante, pero no perdemos las esperanzas de que lleguen a un acuerdo y la planta pueda seguir produciendo en Goya.

—¿Es la primera vez que atraviesan una crisis de este tipo?

—En todos los años que llevo trabajando en la plan­ta, y mirá que formé mi fa­milia, tuve mis dos hijos y siempre hubo crisis dentro de la planta como en cual­quier empresa, pero esta es la primera vez que hay un anuncio inminente de que la fábrica cierra sus puertas en Goya. Más allá de que sabíamos que desde el año pasado la fábrica no venía produciendo bien, la no­ticia del cierre nos tocó de sopetón, fue una sorpresa para todos. Esto es muy per­judicial no sólo para nuestra ciudad, sino para toda la re­gión. Creo que el Gobierno debería esmerarse y hacer algo para frenar el cierre. Goya estaba catalogada como una de las principales productoras de cigarrillo a nivel internacional, pero ahora con esto...

—Usted está en la pro­ducción de cigarrillos, ¿cuánto es la producción diaria en la planta?

—Antes se trabajaba mucho más, ahora mermó bastante. A comienzos del año pasado la producción de cigarrillos rondaba los 40 millones de cigarrillos por día y ahora poco menos de 30 millones, te hablo esti­mativamente. Y desde hace once días que retomamos, luego de la conciliación, las máquinas no trabajan al cien por ciento, casi pero no lle­gan. Sólo se produce Philips Morris y otras marcas, pero no en esos volúmenes de producción como te men­cioné.

—¿De qué manera le im­pacta esta crisis, tanto en lo personal como en lo la­boral?

—En lo personal es obvio que me afecta porque vivo de mi trabajo y más allá de los años aquí adentro, uno cosecha amigos y además mi familia sufre conmigo toda esta crisis. En la marcha que se hizo la semana pasada era muy triste ver cómo lloraban los compañeros y compañe­ras en medio del temor ante la posibilidad de perder sus puestos de trabajo. Hay mu­cha gente joven trabajando en la fábrica.

Sólo el 10% del plantel de empleados (220 obreros) tenemos una antigüedad de más de 30 años dentro de la planta, el resto no, están con 10 años mínimo. Y por ellos, por los jóvenes, creemos que la planta tabacalera debe seguir en pie en Goya, pero la competencia desleal nos perjudica a todos, funde la industria.

—¿La empresa le hizo algún ofrecimiento para abandonar la fábrica?

—En julio de este año me ofrecieron un retiro pacta­do, que no es lo mismo que un retiro voluntario. Con este plan me tendría que retirar cobrando un 25% menos de mi sueldo actual, pero aún no acepté. Sin em­bargo, muchos operarios se fueron así de la planta este año. La cuestión es que ese plan que nos ofrece la em­presa no incluye ni aguinal­do ni premios, sólo varía el sueldo cuando hay parita­rias. Pero aún lo estoy pen­sando, mientras que esté la conciliación obligatoria no podemos negociar retiros ni otro tipo de arreglos. No es fácil tomar la decisión, mi mujer es docente jubilada y la situación es desgastante.

—¿Es la política de la empresa hacer este tipo de ofrecimientos?

—Sí, tenemos entendi­do que la fábrica no quiere tener empleados mayores de 60 años trabajando. Este tipo de ofrecimientos nos llegó a los empleados de más de 55 años, pero desde mi punto de vista, es una manera de ir achicando la planta, porque en el caso de que continúe en Goya, se­guramente será con menos empleados. En la Argenti­na es el único país donde la Multinacional Philips Morris tiene dos plantas (Merlo y Goya), en el resto del mundo sólo hay una en cada país.

—¿Confía en que el nuevo Gobierno nacional ayude a recuperar la in­dustria?

—No sabemos qué pa­sará, si ya negociaron o no con el nuevo gobierno. Si el problema es político, que creo que no, pueden llegar a un acuerdo, pero no sabemos qué negocia­ron puertas adentro con las nuevas autoridades electas. Nosotros, mientras tanto, seguimos con fuerza la lu­cha. Mucho para elegir no tenemos, ojalá ocurra un milagro. Hay que seguir pe­leando, luchando, tenemos la esperanza de que ocurra un milagro y la fábrica con­tinúe en Goya

Mateada frente a la tabacalera

Las negociaciones siguen en el marco de la conciliación obliga­toria. Mañana lunes se volverían a reunir las partes en el Minis­terio de Trabajo de la Nación para continuar con las tratativas de destrabar el conflic­to, mientras apuran una presentación en la Corte Suprema de Justicia.

En el marco del plan de acción -protesta pacífica- que llevan ade­lante los trabajadores de la fábrica de cigarrillos de Goya, por iniciativa de más de 220 empleados, hoy se realizará una nueva manifestación frente a la sede de Massalin Parti­culares desde las 17.30.

Se trata de la “Segunda Mateada Familiar”, a la que se invita a toda la comunidad goyana para acompañar la lucha en defensa de las fuentes laborales.

“Nosotros seguimos con la vigilia desde hace más de diez días con las ollas populares, y como lo venimos haciendo, el rezo tres veces al día: a las 9, a las 15 y a las 21. Ahora esta­mos trabajando sólo al 50%, la acti­vidad es a media máquina”, conta­ron los empleados de la tabacalera a este medio.

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